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Presentación de Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.

Participación: Dr. Fernando Jaume, Belén Silva y Susana Kummritz. SUM del Edificio Juan Figueredo. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales Universidad Nacional de Misiones. Posadas, 16 de septiembre de 2026


Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.
Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras. Brígida Renoldi y Virginia Bertotto comp.

La presentación de Marginalia. Estudios sobre ilegalismos, estados y fronteras tuvo algo de celebración y algo de puesta/apuesta en común. No se trató sólo de presentar un libro, sino de un acto de puntuar y relanzar el trabajo de la Zona de Etnografía Marginal (ZEM), que encuentra en esta publicación un producto específico de ese recorrido compartido. Un trabajo bajo la dirección de Brígida Renoldi y realizado junto a Virginia Bertotto, que reúne investigaciones, preguntas y escrituras producidas desde un territorio que no aparece aquí como mero escenario, sino como condición misma de la investigación.

La tarde comenzó con la música de Ensoñadores, ¡qué nombre!, que mientras el público llegaba, acompañó ese primer momento y puso un clima particular al encuentro. Después, Lucas Gutiérrez tomó la palabra como moderador y marcó el comienzo de la presentación a partir de la lectura de una carta de María del Rosario Millán.

La carta permitió introducir una dimensión que excedió al libro mismo. Millán recuperaba allí la trayectoria de Brígida Renoldi y, con ella, una decisión que tiene consecuencias: haber elegido venir a Misiones. Venir al noreste, a una provincia ubicada en los márgenes de los grandes centros de producción académica, para plantar allí una semilla. Una semilla interesada en las fronteras, los ilegalismos y las formas en que esos problemas pueden ser analizados desde el territorio; pero también interesada en producir formación, abrir espacios para nuevos investigadores y hacer posible un estudio riguroso comprometido con las problemáticas de la región que le hace un lugar.

Quizás sea desde ahí que pueda leerse buena parte de lo que ocurrió esa tarde: la presentación de un libro como resultado de un trabajo colectivo, pero también como la visibilización de una posición política plasmada en un modo de entender qué es hacer investigación.

El Dr. Fernando Jaume fue el primero de los presentadores. Su intervención recorrió la columna vertebral de Marginalia, deteniéndose en sus distintos artículos y señalando aquello que cada uno le había producido como lector. Destacó la importancia del libro como producto de investigación y, al mismo tiempo, su posibilidad de ser leído con sencillez, sin que esa sencillez implicara pérdida de rigor. Una escritura capaz de acercar problemas complejos sin convertirlos por eso en problemas simples, y una forma plasmada de qué es un método y cómo hacer etnografía.

Luego tomó la palabra Susana Kummritz, quien enfocó la importancia de la ZEM desde otro lugar: el de la formación. Su participación permitió subrayar lo que significa, para quienes transitan la carrera, encontrar un espacio donde sea posible formarse en la investigación, participar de un trabajo colectivo y llegar incluso a producir una publicación siendo aún alumnos. Investigar supone allí leer aquello que ocurre alrededor, atender a la complejidad de los problemas sociales locales y producir herramientas para interrogarlos.

Señaló su interés por las palabras que insisten a lo largo de sus páginas. En ese sentido, propuso que el lector puede seguir un cierto camino a través de palabras comunes que recorren los distintos trabajos y que, en su insistencia, van componiendo una trama que atraviesa el libro.

Belén Silva retomó luego otra dimensión: la federalización de la ciencia. En el contexto actual de desfinanciamiento universitario y científico, publicar un libro desde Misiones, producir conocimiento desde esta región y hacerlo circular en papel adquiere una dimensión que no es menor. También allí podía localizarse una suerte de gesto subversivo: insistir en que la investigación científica debe producirse en el campo, y que el conocimiento no tiene por qué quedar concentrado en los lugares donde históricamente se concentran los recursos. Pero que, también, en este movimiento encontramos condiciones de posibilidad para resistir los tiempos que corren y transformarlos.

Los tres presentadores coincidieron, además, en señalar la importancia de que Marginalia pudiera convertirse en un libro en papel. No solamente por lo que significa publicar, sino por lo que implica hacerlo en este contexto. Hacer existir un objeto que pueda circular, ser leído, discutido y compartido es también una manera de sostener una apuesta por la producción de conocimiento.

Y quizás por eso la presentación no terminó siendo solamente la presentación de un libro. Lo que allí se presentó fue también una experiencia: la posibilidad de producir ciencia desde Misiones, de formar investigadores, de construir preguntas a partir de sus problemas y de hacer de la periferia no un lugar desde el cual se mira hacia los centros, sino un lugar desde el cual se habla, se escribe y se enseña.

Podría haber empezado, como dice el Indio, por el final. Pero consideré que esto debe puntuar la actividad: Investigamos porque estamos vivos.

La fecha de la actividad no era indiferente. La presentación tuvo lugar el 16 de septiembre, Día de la Noche de los Lápices. Por eso, el cierre estuvo a cargo de Yolanda Urquiza, historiadora y ferviente militante por la memoria, quien situó que la memoria no consiste en recordar un pasado fijo, clausurado, sino que es presente-futuro.

Hablar hoy de la Noche de los Lápices no es, entonces, cumplir con una efeméride. Es realizar un acto político: entender que la historia se escribe cada vez, en función de una memoria viva. Una memoria abierta que no se limita a conservar lo ocurrido, sino que se vuelve condición para que ese capítulo de la historia no vuelva a repetirse.

Subrayo esto, es cercano a la advertencia que localizamos en psicoanálisis: el olvido es la peor memoria, o lo que se quiere olvidar, retorna de la peor manera.

Quizás allí, en ese punto final que vuelve sobre el comienzo y lo resignifica, Marginalia encuentre también algo de su sentido. Investigar y publicar no son operaciones meramente académicas. Son modos de intervenir en el presente y de disputar qué memoria, qué historia y qué futuro queremos hacer posibles.

Agradecemos a la Universidad Nacional de Misiones y a los autores de algunos artículos del libro que pusieron a disposición fotografías, posters e instalaciones para visualizar los tópicos desarrollados en sus textos.

Por: Julia Pernía.